Caños cerrados

El negocio de bares en nuestro país y en el mundo tendrá un antes y un después de la pandemia que nos ha tocado vivir.

El año pasado como cervecería lo cerramos de manera espectacular. Inclusive dos socios de la cervecería se animaron a abrir un bar de cervezas en la hoy famosa calle Bonilla en Miraflores. Las cosas pintaban bien. Este año lo empezamos con pie derecho, con planes agresivos de crecimiento y con dos nuevos tanques de mil litros para poder cubrir la creciente demanda. La economía crecía, la gente salía a la calle a consumir en restaurantes, bares y hoteles, quienes a su vez nos demandaban cada vez más cerveza. Este sería nuestro año.

Pero nadie sabía que todo esto iba a durar ‘lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks’ como dice Sabina en aquella famosa canción. Un enemigo invisible, gestado a miles de kilómetros de nuestro país y de nuestra realidad, se abrió paso y se instaló aquí sin invitación ni pasaporte destruyendo familias, afectando nuestra salud y poniendo en jaque los sueños y planes de miles de empresarios. Un golpe bajo e inesperado que nos dejó sin aliento.

Estamos en una coyuntura de incertidumbre total, nadie sabe a ciencia cierta que va a pasar cuando podamos volver a pisar la calle sin preguntarnos qué día de la semana es para ver si me toca salir a hacer las compras a la bodega o al autoservicio. Lo que sí sabemos es que la gente va a evitar asistir a lugares concurridos, andará con alcohol en gel a todos lados y las mascarillas se convertirán en una prenda tan importante como los pantalones para salir a la calle. Abrazos, besos y apretones de mano serán remplazados por una levantada de cejas o un toque de codos y los protocolos de desinfección para entrar en casa serán parte de nuestra rutina diaria.

Todo esto afectará a todos los rubros de negocios sin excepción, dentro de ellos bares, restaurantes y hoteles, quienes van a ver la afluencia a sus locales reducidas a un punto en el que muchos tendrán que cerrar porque no les darán los números. Hoy ya están sufriendo las consecuencias de pagar alquileres y sueldos sin vender ni un Sol. Lo que nos toca hoy es redibujar nuestra estrategia y ver cómo diablos vamos a hacer para que todo esto no nos convierta en una estadística más de negocios quebrados. No hay que ser visionario para saber que el canal online y la venta on-the-go van a cobrar protagonismo. Se trata de adaptarse lo más rápido posible, como la regla natural de la evolución: adaptarse o morir. Inventar nuevas reglas de juego y ponerlas en práctica tan rápido como nos sea posible. La reducción de costos también es vital si se quiere sobrevivir en este nuevo mundo que nos espera.

Por como vienen las cosas, parece que nos vamos por una o dos semanas más en casa, pasando de las iniciales dos a cinco o seis inclusive. Hoy más que nunca el futuro es incierto, pero tenemos que salir de este túnel juntos sea como sea. Me gustaría tener una bola de cristal y saber que nos depara el futuro pero eso no es posible. Lo que si podemos hacer cuando todo esto pase, es apoyar a los negocios locales. Anda a comer a ese restaurante que tanto te gusta, visita ese bar que tanto extrañas y tómate esa cerveza hecha en Perú que te encanta. Viajemos dentro de nuestro país a conocer nuestra cultura, pero sobre todo, y pienso que es lo más importante, mantengamos una actitud positiva. Una actitud positiva y las ganas de salir adelante van a ser factores fundamentales para que esta pesadilla pase rápido. Además hay un factor adicional que no se está tomando en cuenta. Los peruanos somos luchadores por naturaleza. Siempre la hemos tenido difícil. Cumpliendo los protocolos y normas sanitarias, juntos vamos a salir de esta. Si llegamos al mundial de Rusia en el 2018, todo es posible.