La cerveza en tiempos de la Generación Z

En la historia moderna de la humanidad, no han habido tiempos mas acelerados que éstos, donde Internet, las redes sociales y la velocidad de la información es la que pone la pauta en nuestra vida cotidiana. Los consumidores evolucionan rápidamente y las marcas tienen el gran reto de alinearse a las nuevas tendencias y la forma en la que se comunican con sus consumidores. Sin lugar a dudas la generación más compleja, diversa y cambiante es la Generación Z, o también conocidos como “Centennials”.

Hablando de cerveza, en los últimos veinte años el consumo de esta bebida en menores de 35 años ha caído 10%, número que explica –en parte– por qué el consumo per cápita de cerveza se mantiene en 44 litros al año hace diez años en nuestro país. Cuando le preguntamos a los “Centennials” cuales son los motivos por los cuales toman menos alcohol, suelen declarar principalmente que es por un tema de conciencia y salud, aunque hay otros factores ocultos que no verbalizan. Entre ellos está el incremento en precios de las bebidas alcohólicas, su forma de socializar en la actualidad (las pantallas tienen una gran presencia en su vida cotidiana) que hace que ya no se reúnan presencialmente con amigos con la frecuencia que lo hacían las generaciones previas, y otro factor también es el individualismo que caracteriza a esta generación, atributo que es compatible con el bajo consumo de alcohol que, al menos en Latinoamérica, se da con mayor preponderancia en entornos sociales de amigos y familia.

El consumo de la cerveza se da principalmente en entornos de socialización y diversión.

No es casualidad que los formatos individuales de bebidas alcohólicas (de 355 ml y menores) hayan crecido en los últimos años enormemente versus los formatos que cumplen un rol de consumo donde compartir e interactuar era la norma (como los formatos de 620 ml para arriba). Por ejemplo, hace algunos años el formato de “litro cien” también conocido como “Maragarito” era un formato muy popular en bares y bodegas, hoy, extinto.

Entonces ya sabemos que las ocasiones de consumo y los hábitos han labrado el consumo de alcohol en jóvenes, ahora nos toca entender como hacemos para encajar en su estructura y en sus ocasiones de consumo. Quienes lo entendieron bien, fueron marcas como ‘Four Loko’, bebida alcohólica en formato personal de consumo individual (lata) con etiquetas de colores vibrantes, sabores dulces y artificiales y un lenguaje disruptivo que hace fit con esta generación de consumidores, y lo mas curioso, es una bebida con alto nivel de alcohol (entre 12 y 14% aprox) con cafeína y energizantes, lo que se contradice con el mensaje de que los jóvenes hoy toman menos alcohol por temas de salud y bienestar. Pamplinas.

¿Qué hizo mal la categoría cervecera? Durante los últimos años la comunicación de las grandes cerveceras ha sido plana y sin emoción, se fue desconectando lentamente de su base de consumidores y no supo como hablarle a los jóvenes, lo que generó, en parte, ese alejamiento de éstos con la cerveza, y si preguntamos que hizo la categoría de cerveza artesanal con respecto a este tema, la respuesta es también, nada. Las cervecerías artesanales nos dedicamos a construir estilos (como la IPA) más que a construir marcas y crear vínculos emocionales con nuestros consumidores. A pesar de que se habla de innovación en cervezas artesanales, en los últimos años no ha habido grandes logros ni desarrollo de productos innovadores para nuevos consumidores. De hecho durante años hubo inconsistencia en la categoría, cervecerías golondrinas y un poco de improvisación. Más de una década ha pasado desde el “boom” artesanal y somos muy pocas las cervecerías que hemos continuado y hemos mantenido nuestra consistencia y filosofía por hacer las mejores cervezas. Otro reto importante también es la limitada distribución de la cerveza artesanal en el mercado, punto que representa una gran oportunidad para la categoría.

En los últimos años, la cerveza ha perdido relevancia en la generación Z.

En su momento hubo gran expectativa por la compra de Barbarian a manos de Backus, muchos pensamos que iban a renovar la marca, consolidarla y hacerla crecer como la espuma, impulsando indirectamente la categoría artesanal, ya que era una marca sana y prácticamente sin anticuerpos, que inclusive usaba insumos locales como la quinua, lo que la hacía naturalmente exportable… pero nada de eso sucedió. Hoy, seis años después la marca ha perdido presencia en el canal HORECA y salvo el canal moderno, ya no se ve.

Hace unos meses lanzaron una nueva cerveza saborizada y con endulzantes, buscando emular de alguna manera los perfiles dulces y saborizados de otras bebidas con gran éxito de ventas en consumidores de la Generación Z. Con la espalda y recursos que tienen como compañía, estoy seguro que será un éxito. Veremos como se desarrolla. Mientras tanto, seguiremos aprendiendo sobre lo que mueve a las nuevas generaciones y como convertir a la cerveza nuevamente en la bebida que fue hace unos años, una bebida sinónimo de naturalidad, de calidad, de unión, de compartir, de socializar, de diversión, de amigos y de familia. Salud con una cervecita helada.

Caños cerrados

El negocio de bares en nuestro país y en el mundo tendrá un antes y un después de la pandemia que nos ha tocado vivir.

El año pasado como cervecería lo cerramos de manera espectacular. Inclusive dos socios de la cervecería se animaron a abrir un bar de cervezas en la hoy famosa calle Bonilla en Miraflores. Las cosas pintaban bien. Este año lo empezamos con pie derecho, con planes agresivos de crecimiento y con dos nuevos tanques de mil litros para poder cubrir la creciente demanda. La economía crecía, la gente salía a la calle a consumir en restaurantes, bares y hoteles, quienes a su vez nos demandaban cada vez más cerveza. Este sería nuestro año.

Pero nadie sabía que todo esto iba a durar ‘lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks’ como dice Sabina en aquella famosa canción. Un enemigo invisible, gestado a miles de kilómetros de nuestro país y de nuestra realidad, se abrió paso y se instaló aquí sin invitación ni pasaporte destruyendo familias, afectando nuestra salud y poniendo en jaque los sueños y planes de miles de empresarios. Un golpe bajo e inesperado que nos dejó sin aliento.

Estamos en una coyuntura de incertidumbre total, nadie sabe a ciencia cierta que va a pasar cuando podamos volver a pisar la calle sin preguntarnos qué día de la semana es para ver si me toca salir a hacer las compras a la bodega o al autoservicio. Lo que sí sabemos es que la gente va a evitar asistir a lugares concurridos, andará con alcohol en gel a todos lados y las mascarillas se convertirán en una prenda tan importante como los pantalones para salir a la calle. Abrazos, besos y apretones de mano serán remplazados por una levantada de cejas o un toque de codos y los protocolos de desinfección para entrar en casa serán parte de nuestra rutina diaria.

Todo esto afectará a todos los rubros de negocios sin excepción, dentro de ellos bares, restaurantes y hoteles, quienes van a ver la afluencia a sus locales reducidas a un punto en el que muchos tendrán que cerrar porque no les darán los números. Hoy ya están sufriendo las consecuencias de pagar alquileres y sueldos sin vender ni un Sol. Lo que nos toca hoy es redibujar nuestra estrategia y ver cómo diablos vamos a hacer para que todo esto no nos convierta en una estadística más de negocios quebrados. No hay que ser visionario para saber que el canal online y la venta on-the-go van a cobrar protagonismo. Se trata de adaptarse lo más rápido posible, como la regla natural de la evolución: adaptarse o morir. Inventar nuevas reglas de juego y ponerlas en práctica tan rápido como nos sea posible. La reducción de costos también es vital si se quiere sobrevivir en este nuevo mundo que nos espera.

Por como vienen las cosas, parece que nos vamos por una o dos semanas más en casa, pasando de las iniciales dos a cinco o seis inclusive. Hoy más que nunca el futuro es incierto, pero tenemos que salir de este túnel juntos sea como sea. Me gustaría tener una bola de cristal y saber que nos depara el futuro pero eso no es posible. Lo que si podemos hacer cuando todo esto pase, es apoyar a los negocios locales. Anda a comer a ese restaurante que tanto te gusta, visita ese bar que tanto extrañas y tómate esa cerveza hecha en Perú que te encanta. Viajemos dentro de nuestro país a conocer nuestra cultura, pero sobre todo, y pienso que es lo más importante, mantengamos una actitud positiva. Una actitud positiva y las ganas de salir adelante van a ser factores fundamentales para que esta pesadilla pase rápido. Además hay un factor adicional que no se está tomando en cuenta. Los peruanos somos luchadores por naturaleza. Siempre la hemos tenido difícil. Cumpliendo los protocolos y normas sanitarias, juntos vamos a salir de esta. Si llegamos al mundial de Rusia en el 2018, todo es posible.